Unidos por la oración, la vida sacramental y una misión eclesial compartida, este IV Encuentro, organizado y promovido por el equipo global de desarrollo del liderazgo de la Dirección General, reafirmó una visión clara y exigente: el liderazgo católico no es un privilegio de poder, sino una responsabilidad de servicio.
El IV Encuentro de Líderes Católicos 2026 concluyó en Roma el pasado 4 de mayo, marcando un paso significativo en el encuentro continuo entre el liderazgo laical católico a nivel global y la misión pastoral de la Iglesia. Lejos de ser un foro meramente profesional o filantrópico, el Encuentro se consolidó como un verdadero cruce de caminos, reuniendo a líderes laicos y eclesiales unidos por una identidad y una misión compartidas. Anclado en las ordenaciones sacerdotales de los Legionarios de Cristo, celebradas el 2 de mayo, el Encuentro reafirmó una convicción central: el liderazgo católico es una vocación única, vivida tanto en el ámbito empresarial como en el cultural, social o en el servicio directo a la Iglesia.
Como expresión de la auténtica universalidad de la Iglesia, el Encuentro acogió a personas provenientes de diez países: Colombia, Alemania, Gran Bretaña, Hong Kong, Italia, Malasia, Malta, México, Suiza y Estados Unidos. Esta presencia internacional puso de manifiesto que el liderazgo católico no está unido por la geografía, sino por la identidad y la fe. Los participantes aportaron las realidades concretas de sus respectivos países en una mesa común, enriqueciendo una reflexión compartida sobre cómo un liderazgo arraigado en Cristo puede transformar la cultura desde dentro.

En su mensaje a los asistentes, el P. Carlos Gutiérrez, L.C., director general de la Congregación, resaltó la importancia del liderazgo como servicio a una cultura sedienta de esperanza.
El carácter multidisciplinar del Encuentro evidenció, además, cómo el liderazgo católico impregna todos los ámbitos de la excelencia humana. Personas que representan más de veinte sectores de liderazgo —entre ellos la cultura, las artes, el deporte, la empresa, la política, los medios de comunicación y la filantropía— dieron testimonio del llamado de la Iglesia a evangelizar la cultura misma. La reconocida flautista coreana Mihi Kim ofreció un momento de profunda belleza a través de la música, mientras que figuras como Ira DeWitt, productor cinematográfico y emprendedor cultural en Estados Unidos y Roma, y el Dr. Andrew Stephen Yuen Wei‑man, destacado referente filantrópico y cultural en Hong Kong y Francia, encarnaron el papel vital de la cultura, el deporte y las artes en la Nueva Evangelización.
Entre los participantes se encontraban también miembros del Instituto Lumen, Stewards de la Papal Foundation, así como algunos importantes benefactores y colaboradores de los Legionarios de Cristo. Este evento reunió a personalidades como Max Messmer Jr., Presidente Ejecutivo de Robert Half y Steward de la Papal Foundation, junto con líderes espirituales y del ámbito mediático como el P. Paweł Rytel‑Andrianik, Responsable de la Sección Polaca de los Medios Vaticanos. Su presencia —junto con la del Director General de los Legionarios de Cristo, varios Directores Territoriales de la misma Congregación y otros sacerdotes legionarios— subrayó que el Encuentro fue, ante todo, un evento de católicos practicantes, para quienes la responsabilidad profesional brota de manera natural de la fe.

Unidos por la oración, la vida sacramental y una misión eclesial compartida, este IV Encuentro, organizado y promovido por el equipo global de desarrollo del liderazgo de la Dirección General, reafirmó una visión clara y exigente: el liderazgo católico no es un privilegio de poder, sino una responsabilidad de servicio. Al integrar fe, excelencia profesional y comunión eclesial, el Encuentro renovó un compromiso común de poner el talento, la influencia y la creatividad al servicio de una cultura sedienta de esperanza y, en última instancia, al servicio de Cristo y de su Reino.












