Durante el mes de agosto de 2026, treinta jóvenes italianos vivieron una intensa experiencia misionera en Costa de Marfil, acompañados por los Legionarios de Cristo. A lo largo de quince días se pusieron al servicio de las comunidades locales mediante la evangelización, la visita a las personas y diversas actividades pastorales y humanitarias.
El recorrido incluyó Abiyán, Yamusukro y Bouaké, lo que permitió a los jóvenes conocer realidades muy diferentes entre sí y entrar en contacto con las personas y las comunidades del país.
En Abiyán, los misioneros colaboraron en las actividades pastorales de las parroquias, organizaron iniciativas en las escuelas y visitaron algunas instituciones humanitarias. En Yamusukro, el servicio continuó en las parroquias y mediante la visita a distintas realidades dedicadas a la acogida y al apoyo de las personas más vulnerables.
El viaje llevó después al grupo a Bouaké, donde, junto al trabajo pastoral en las parroquias, se organizaron actividades en los pueblos visitados. En estos contextos, la experiencia misionera se convirtió, sobre todo, en encuentro: visitas puerta a puerta, conversaciones, momentos de oración, actividades con niños y familias y, ante todo, la disponibilidad para escuchar y compartir el propio tiempo con las personas.
Una misión vivida en la oración
Junto a las actividades apostólicas, los quince días estuvieron marcados por momentos de formación y oración, pensados para ayudar a los jóvenes a vivir la misión no solo como una experiencia de servicio, sino como una oportunidad de encuentro personal con Cristo.
Tampoco faltaron momentos de descanso, deporte y convivencia, que contribuyeron a fortalecer los vínculos entre los participantes y a vivir toda la experiencia en fraternidad.
La misión fue también una oportunidad para conocer más de cerca la realidad cultural y social de Costa de Marfil. Las visitas y los momentos de formación permitieron a los jóvenes profundizar en la historia, la cultura y los desafíos del país, completando así la experiencia misionera con una mirada más amplia sobre la realidad que los acogió.
La acogida de la comunidad del Regnum Christi
Un momento especialmente significativo fue el encuentro con los miembros del Regnum Christi de Abiyán, quienes acogieron a los misioneros durante su estancia en el país.
La presencia del Regnum Christi en Costa de Marfil se expresa de manera particular a través de su compromiso educativo. Entre las principales actividades apostólicas de la comunidad se encuentra la escuela Highlands, que acompaña a los niños desde la educación infantil hasta la educación primaria.
La acogida recibida por la comunidad local permitió a los jóvenes italianos conocer más de cerca una realidad apostólica concreta y descubrir cómo el carisma del Regnum Christi puede encarnarse de diferentes maneras según las necesidades y las características de cada territorio: desde la misión en las parroquias hasta la educación de los más pequeños, desde el acompañamiento de las familias hasta el servicio a las personas más vulnerables.
Volver a casa con una mirada nueva
Después de quince días, la misión llegó a su fin, pero todo lo vivido está llamado a continuar en el corazón de los jóvenes. Encontrarse con personas, visitar pueblos, entrar en los hogares, compartir la fe y ponerse al servicio de los demás les permitió experimentar de manera concreta que la misión no consiste solamente en llevar algo a los demás, sino también en dejarse transformar por los encuentros.
Costa de Marfil regaló a los treinta jóvenes una experiencia de Iglesia vivida en la sencillez, la fraternidad y el servicio; una experiencia que ahora regresa con ellos a Italia, con la certeza de que la misión no termina cuando se vuelve a casa: todo cristiano está llamado a llevar el Evangelio allí donde vive, en su vida cotidiana, en sus relaciones y en las comunidades de las que forma parte.
Estos quince días fueron, por tanto, no solo una experiencia vivida lejos de casa, sino también una oportunidad para redescubrir la alegría de entregarse a los demás y la responsabilidad de ser, cada día, testigos de Cristo en el mundo.












