La misión de la educación, y en este caso de una universidad católica, es responder a los desafíos culturales, tecnológicos y educativos actuales y sensibilizar sobre la importancia del diálogo entre fe, razón y ciencia en la formación de las nuevas generaciones. ¿Cómo hacerlo? Entrevista al P. Pedro Barrajón, L.C.
La Universidad Europea de Roma, que hace parte de la Red Internacional de Universidades del Regnum Christi, nació en 2005 con el propósito de fortalecer la presencia de la cultura católica en el ámbito universitario italiano y ofrecer una propuesta académica inspirada en el humanismo cristiano. Promovida por los Legionarios de Cristo y miembros del Regnum Christi, la institución surgió en un contexto de reflexión sobre las raíces cristianas de Europa y la necesidad de renovar su aporte cultural al mundo contemporáneo.
Desde entonces, la universidad ha experimentado un crecimiento sostenido, ampliando su oferta académica desde las ciencias humanas hacia áreas como medicina, fisioterapia y transformación digital. Con cerca de 5,000 estudiantes y una creciente proyección internacional, la UER busca integrar excelencia académica, formación integral y compromiso social.
En esta entrevista, el P. Pedro Barrajón, L.C., rector de la universidad, reflexiona sobre los desafíos éticos, tecnológicos y culturales que enfrenta hoy una universidad católica, así como sobre el papel del diálogo entre fe, razón, ciencia y cultura en la formación de las nuevas generaciones.

Para respetar la dignidad de la persona humana, es también fundamental respetar el pensamiento de los demás, fomentar el diálogo y la comprensión entre los pueblos, y aceptar que vivimos en una sociedad intercultural, afirma el P. Barrajón. Fotógrafía: Unsplash
¿Cuál fue la inspiración fundacional de la UER y qué necesidad de la sociedad buscaba responder en su origen?
La Universidad Europea de Roma nace con el deseo de contribuir a consolidar la cultura católica en un país de gran tradición cristiana como Italia. En la época en que se fundó la Universidad Europea, en el año 2005, solo existían dos universidades católicas, entre ellas la conocida Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, fundada por el padre Agustín Gemelli, médico, psicólogo y franciscano italiano, en 1921. Aunque en Roma hay numerosas universidades pontificias, solo hay una universidad católica, la Lumsa, fundada en 1929 por Luigia Tincani, una religiosa pedagoga italiana. En 1993 se creó en Roma también el Campus Biomédico, promovido por el Opus Dei, para el ámbito de ciencias médicas.
La Santa Sede había aprobado en 1993la creación de un Ateneo Pontificio, que confió la Legión de Cristo, el Ateneo Regina Apostolorum. La experiencia de esta institución de educación superior pontificia sirvió como plataforma para iniciar una experiencia universitaria italiana de inspiración católica, pero conforme a la reglamentación universitaria italiana. Un grupo de sacerdotes legionarios y laicos del Regnum Christi logró obtener la aprobación del proyecto en 2005 por parte del ministerio de Instrucción, Universidades e Investigación, y así comenzó esta aventura universitaria en Italia. En esa época, los Pontífices reflexionaban mucho sobre las raíces cristianas de Europa, y se pensó en poner el nombre de “Europea” a la Universidad para revalorizar la aportación de los valores cristianos en la formación de Europa y en la necesidad de una contribución cultural europea renovada para los países del mundo entero.
Un grupo de sacerdotes legionarios y laicos del Regnum Christi logró obtener la aprobación del proyecto en 2005 por parte del ministerio de Instrucción, Universidades e Investigación, y así comenzó esta aventura universitaria en Italia.
A partir de este origen, que, en comparación con otras universidades romanas, como La Sapienza, fundada por el Papa Bonifacio VIII en 1303, es un breve lapso, la universidad Europea se ha ido consolidándose poco a poco. En este momento, nos encontramos en una fase de expansión. Después de las primeras carreras, principalmente en el ámbito de las ciencias humanas, como historia, derecho, economía, psicología, formación primaria y turismo, recientemente nos hemos abierto al sector de las ciencias de la salud y de la vida, abarcando medicina y fisioterapia. También estamos incursionando en el mundo de la transición digital aplicada a las ciencias humanas, con una carrera sobre el tema. Contamos con cerca de 5,000 estudiantes, la mayoría italianos, pero con una creciente componente internacional a través de los intercambios Erasmus y otros tipos de movilidad estudiantil. Actualmente tenemos unos 80 profesores estables y 250 contratados. Estamos fortaleciendo el área post lauream y de cursos profesionalizantes, así como abriéndonos al mundo de la formación a distancia. Así, con un crecimiento sostenido, pero no desproporcionado la reputación de la universidad se va consolidando en Roma, en la región del Lacio, en Italia y cada vez más a nivel internacional.
¿Cómo mantiene la UER sus valores en una sociedad multivalores?
La Universidad tiene en su Estatuto de manera clara la necesidad de respetar la autonomía de las diversas ciencias, así como promover un saber que esté al servicio de la persona humana y que respete y favorezca su dignidad, promoviendo la convivencia de los pueblos según el espíritu del catolicismo, sus instancias de libertad y los principios de la Constitución italiana.
Para respetar la dignidad de la persona humana, es también fundamental respetar el pensamiento de los demás, fomentar el diálogo y la comprensión entre los pueblos, y aceptar que vivimos en una sociedad intercultural. Esto no impide que la universidad presente una serie de criterios y principios inspiradores de tipo antropológico y ético sobre los cuales se fundamenta la actividad didáctica, de investigación y de servicio a la sociedad.


La Universidad Europea de Roma nació en 2005 con el deseo de contribuir a consolidar la cultura católica en un país de gran tradición cristiana como Italia. Fotografías: UER
¿Cuáles son los principales desafíos éticos, educativos y tecnológicos que enfrenta actualmente una universidad católica en la formación de sus estudiantes? ¿Cómo los aborda la UER?
Nuestra época, como cada período histórico, se enfrenta a desafíos de carácter antropológico, cultural, ético, social y económico. La universidad constituye un espacio donde estos desafíos convergen y donde se busca ofrecer respuestas y enfoques contextualizados. Destacaría tres grandes desafíos:
El primero es de índole epistemológica: la aceptación en el ámbito universitario de la analogía del saber, un tema frecuentemente ignorado pero ampliamente abordado por el Papa Benedicto XVI. Se trata de reconocer la validez de un conocimiento de la realidad que trascienda la mera ciencia experimental, valorando igualmente los saberes provenientes de la filosofía y la teología, disciplinas con metodologías distintas pero igualmente legítimas. En otras palabras, se trata de acoger lo que el Papa Ratzinger denominaba una “razón abierta”.
El segundo desafío es el de la inteligencia artificial. La encíclica del Papa León XIV ofrece una reflexión muy valiosa sobre esta cuestión, enfatizando que la dignidad de la persona humana debe prevalecer sobre los beneficios —sin duda numerosos— que aportan las nuevas tecnologías.
El tercero es el de una juventud que se proyecta hacia el futuro con creciente inquietud. La situación mundial actual —marcada por conflictos armados, confusión cultural y amenazas para la paz— genera incertidumbre existencial. Por ello, es fundamental que la universidad proporcione a los estudiantes asesoramiento psicológico, tutoría académica, acompañamiento humano y, para quienes lo deseen, orientación espiritual.
¿De qué manera contribuye la UER al bien común y al desarrollo de una sociedad más justa, solidaria y humana?
Como expresaba la tradición latina: “Opus iustitiae, pax” (la obra de la justicia es la paz). Construir la paz requiere trabajar por la justicia: reconocer el valor único e insustituible de cada persona, respetar sus derechos fundamentales y, desde la perspectiva cristiana, ver en cada ser humano la imagen de Dios.
Respetando escrupulosamente la libertad religiosa, ideológica y de pensamiento de cada alumno, la Universidad integra en su currículo materias de “formación integral” que amplían los horizontes académicos hacia la filosofía, antropología, ética, deontología. El fenómeno religioso, considerando especialmente la aportación fundamental del cristianismo, se considera como una actividad del ser humano abierto a la trascendencia y se valora la aportación del cristianismo a la civilización occidental.
Esta formación se complementa con programas de responsabilidad social. La Universidad mantiene convenios con más de sesenta organizaciones dedicadas al cuidado de niños, ancianos, inmigrantes y enfermos. Estos programas permiten a los estudiantes vivenciar experiencias de servicio social y comprender la realidad de quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad, enfermedad y exclusión.
De esta manera, la Universidad Europea forma una juventud consciente de su responsabilidad futura en la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria, fundamentada en valores humanísticos donde la contribución histórica y actual del cristianismo sea debidamente reconocida.
¿Qué aporte específico ofrece la UER al diálogo entre fe, razón, ciencia y cultura en el mundo contemporáneo?
La actividad docente, investigadora y de proyección social constituye por naturaleza un diálogo permanente entre ciencia y cultura, entre el ámbito académico y el profesional, entre generaciones y entre diversas concepciones de la realidad.
Como universidad de inspiración católica, nos proponemos especialmente fortalecer la relación armónica entre fe y razón. Para ello, ofrecemos un programa de postgrado en colaboración con el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum dedicado al diálogo entre razón y fe Yo mismo propongo un curso de “Antropología cristiana ante la ciencia” que exploran estas intersecciones aplicadas a temas fundamentales de antropología.
Sin embargo, nuestro aporte más peculiar como institución de reciente fundación radica en la promoción de un saber que no sea autorreferencial, sino orientado al bien integral de la persona. Por ello, la centralidad de la persona humana, entendida en la tradición cristiana como imagen de Dios, constituye el fundamento de todas nuestras iniciativas académicas.
Nuestro aporte más peculiar como institución de reciente fundación radica en la promoción de un saber que no sea autorreferencial, sino orientado al bien integral de la persona. Por ello, la centralidad de la persona humana, entendida en la tradición cristiana como imagen de Dios, constituye el fundamento de todas nuestras iniciativas académicas.
En este camino, nos adherimos fielmente a las orientaciones que el Papa Juan Pablo II estableció para las universidades católicas, la de consagrarse a la búsqueda de la verdad, reconociendo que no existe oposición entre fe y razón, sino campos de conocimiento diferenciados pero complementarios.
Así, desde la Universidad Europea buscamos revitalizar ese humanismo universal que inspiró la fundación de las primeras universidades en la Edad Media, muchas de las cuales contaron con el apoyo decisivo de la Iglesia. Nos mueve por ello la convicción expresada por el mismo pontífice en la encíclica *Fides et Ratio*: “Fe y razón son las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva a la contemplación de la verdad”. Por ello la Universidad no teme explorar las vías de diálogo entre el camino de la ciencia y la vía de la fe.
Sobre el padre Pedro Barrajón, L.C.

El P. Pedro Barrajón Muñoz, L.C., es sacerdote de los Legionarios de Cristo, teólogo y académico especializado en teología dogmática. Ha desarrollado gran parte de su labor docente y de investigación en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma, donde fue rector entre 2006 y 2013 y profesor ordinario de Teología Dogmática desde el año 2000.
Además, ha dirigido iniciativas académicas vinculadas al Instituto Sacerdos y ha impartido cursos sobre filosofía, antropología teológica, gracia, cristología y espiritualidad en diversos centros de formación en Europa y América Latina.
Su trayectoria combina el trabajo universitario, la formación sacerdotal y la reflexión teológica al servicio de la Iglesia.












