El Padre Carlos Alberto Gutiérrez López, L.C., fue elegido el pasado 4 de febrero para liderar la Congregación por los próximos seis años. Quién es, su visión de la responsabilidad que asumió, su historia vocacional, entre otros temas, fueron abordados por el ahora director de más de 1.300 sacerdotes y religiosos en formación. Perfil.
El Capítulo General de los Legionarios de Cristo, que se desarrolló en Roma entre el 20 de enero y el 28 de febrero de 2026, eligió al P. Carlos Gutiérrez López, L.C., como nuevo Director General de la Congregación para el período 2026 – 2032.
El P. Gutiérrez es originario de México (Hermosillo, Sonora). Tiene 51 años de edad. Ingresó a la Congregación en 1999. Fue ordenado sacerdote en 2009. El P. Carlos Gutiérrez ha ejercido el ministerio en Chile, Italia, Colombia, Venezuela y México, y hasta el día de hoy era Director Territorial del Norte de México. Tiene bachillerato en filosofía y teología por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, e ingeniería industrial y de sistemas por el Instituto Tecnológico de Monterrey. Posee maestría en psicología por la Divine Mercy University (Estados Unidos).


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Ha desempeñado su ministerio como asistente del ECYD en Santiago de Chile (2001-2004), auxiliar de la secretaría general, asistente del director territorial para el apostolado en Colombia-Venezuela (2009-2012), superior de la comunidad de Bogotá, consejero territorial de Venezuela, director del ECYD en Monterrey (2014-2015), coordinador del área general de pastoral familiar y juvenil, y director territorial de Colombia-Venezuela (2018-2022). Desde 2022 se desempeñaba como Director Territorial del Norte de México.
Quien es, su visión de la responsabilidad que asumió, su historia vocacional, entre otros temas, fueron abordados por el ahora director de más de 1.300 sacerdotes y religiosos en formación.
- Lo primero que queremos hacer es agradecer su “sí” a esta misión que Dios pone en sus manos. Con un servicio de la autoridad de este tipo se da una visibilidad que en estos primeros días hace que muchos se pregunten quién es ud. ¿Qué nos puede decir acerca de usted mismo? ¿Cómo se presenta?
Me presento como un sacerdote que busca ser hermano entre hermanos, comprometido a compartir la esperanza y la fe en Jesús. Mi deseo es precisamente seguir siendo eso para todos los legionarios, un simple hermano que brinda apoyo y construye junto con todos una Legión y un Regnum Christi más unidos.
Me considero una persona que no sabe trabajar solo, en donde me ha tocado trabajar siempre he buscado hacerlo en equipo, compartiendo la responsabilidad y sumando esfuerzos con otros hermanos y hermanas.

- ¿Qué significa para usted asumir el servicio de director general en este momento concreto de la historia de la Legión de Cristo?
Es una misión que me apasiona, pero que también me hace guardarle un debido respeto por lo grande de la encomienda. Cuando percibí que podía ser elegido, mi primer pensamiento fue para Dios, para pedirle a Él que, si resultaba elegido, fuera su instrumento para llevar adelante su Legión adonde Él quisiera.
Lo hice también con la conciencia de que no iba a estar solo, sino que contaría con el apoyo de todos mis hermanos legionarios. Y es lo que les quiero seguir pidiendo: que me acompañen con su oración y con su entrega generosa de todos los días ahí donde la voluntad de Dios los tenga.
Dentro de mi corazón, cada vez que se ha presentado el miedo, o la duda para responder a una nueva misión, o una responsabilidad más grande, he escuchado claramente cómo Dios pone en mi corazón este pensamiento: “no pongas trabas a lo que Dios quiere de ti”.
- Volvamos un poco al inicio de su historia vocacional. ¿Cómo conoce la Legión de Cristo y cómo y por qué decide dar su “sí” a Dios en la Legión de Cristo?
Fui miembro del Regnum Christi desde que estaba en la universidad. Estudié ingeniería industrial en el Tecnológico de Monterrey. Siempre me gustó mucho la predicación de los padres legionarios, me llamaba la atención su preparación y formación.
Al terminar mi carrera, después de un tiempo breve de trabajo profesional, decidí ir de colaborador por un año. Me tocó trabajar en Santiago de Chile, y fue ahí precisamente donde recibí el llamado. Durante ese año, fui conociendo más a Cristo en la oración, y descubriendo más al Regnum Christi y a la Legión, hasta que escuché el llamado a seguirle.
- En su experiencia pastoral, ¿cuál ha sido la más grande lección aprendida?
Creo que la lección más fuerte que he aprendido es dejar que Dios sea el protagonista. Cuando he querido meterme yo en medio, las cosas no salen como debieran, y cuando lo he dejado actuar, Él ha hecho sus milagros.
Dentro de mi corazón, cada vez que se ha presentado el miedo, o la duda para responder a una nueva misión, o una responsabilidad más grande, he escuchado claramente cómo Dios pone en mi corazón este pensamiento: “no pongas trabas a lo que Dios quiere de ti”.
También en otros momentos Dios me ha hecho ver que ser sacerdote es ya la responsabilidad más grande que tengo, el resto de los compromisos son sólo tareas.
Este servicio, como Director General, va a ser una gran oportunidad para intentar hacer vida esa lección todos los días, porque la desproporción entre la misión encomendada y mis capacidades es de tal magnitud que solo Dios la puede llevar adelante.

- ¿Qué papel ve usted para los legionarios en el acompañamiento de las familias, los jóvenes, las obras educativas y los apostolados del Regnum Christi en los próximos años?
Durante el Capítulo, reflexionamos mucho sobre la misión de la Legión y de cada legionario dentro del Regnum Christi y de sus obras. Estoy seguro de que el Espíritu Santo seguirá inspirando a muchos legionarios para hacer realidad el carisma en su apostolado y en los corazones de tantas personas con las que entramos en contacto.
Estoy convencido de que Dios aprovechó este Capítulo para soplar un viento nuevo en nuestros apostolados, pero de manera especial en la santidad de vida de cada legionario, porque es precisamente desde esa santidad donde Él hará grandes cosas.
Estoy convencido de que Dios aprovechó este Capítulo para soplar un viento nuevo en nuestros apostolados, pero de manera especial en la santidad de vida de cada legionario.
- En el mundo actual, ¿cómo podemos ser testigos creíbles del Evangelio, especialmente después del camino recorrido de renovación institucional?
Uno de los temas que tratamos en el Capítulo fue la manera en que Dios ha aprovechado nuestra historia para regalarnos una Legión más purificada y en constante conversión.
Yo creo que tenemos que ser testigos de un Evangelio que llena de esperanza y que, por eso, nos lanza a la misión, nos proyecta, nos anima a no quedarnos encerrados. En este sentido, la audiencia privada que tuvimos con el Santo Padre León XIV fue un don enorme: nos invitó precisamente a tener esa pasión apostólica y a seguir haciendo vida nuestro carisma como un don que Dios dio a la Iglesia.

- ¿Qué gracia o luz del Espíritu Santo pide para servir al Regnum Christi en este nuevo periodo?
Le pido el regalo de ofrecer mi servicio de autoridad con el amor y la sencillez con que Cristo mismo la ofreció. La sencillez y la prudencia son muy necesarias a la hora de tomar decisiones importantes.
- Ha sido elegido director general de la Legión de Cristo. ¿Qué mensaje les envía a los legionarios de parte de quien Dios le pide servir mediante el ejercicio de la autoridad?
Les agradezco de todo corazón sus oraciones, sus mensajes, sus detalles. Realmente me encantaría poder asegurarle a cada uno que lo siento como mi hermano y que cuenta con mi esfuerzo sincero por ser un instrumento de Dios al servicio de sus legionarios.
- ¿Qué mensaje desea enviar a la familia del Regnum Christi?
Quiero renovarles mi deseo de seguir trabajando en comunión, como una familia dentro de la Iglesia. Quiero caminar junto con ellos, haciendo cada día más real el carisma y los valores que nos unen. En lo personal, siempre me he sentido en familia con los miembros del Regnum Christi y valoro profundamente el apoyo y la unidad que compartimos en nuestra misión en común.
Para mí, el Regnum Christi es el camino que Dios puso en mi vida para conocer más de cerca a Cristo y poderlo seguir como a un amigo, como a El Amigo. El Regnum Christi es la familia que Dios ha pensado regalarme desde siempre y en la que he vivido años muy hermosos como sacerdote y a lo largo de toda una vida.












